De acuerdo a los procesos ordenados de la mente, para la formación de lectores exitosos, solo hay dos métodos: el de marcha analítica y el de marcha sintética.
El método de marcha analítica promueve el análisis de enunciados, para llegar a las palabras, a partir del análisis de palabras llega a las sílabas y finalmente llega a la letra para la formación de nuevas palabras. De manera automática se avanza del análisis a la síntesis.
El análisis fortalece el aprendizaje significativo.
Siguiendo este proceso se evita del deletreo y el silabeo.
La lectura de enunciados y su análisis facilita la comprensión lectora
.
El método de marcha sintética presenta la letra y su onomatopeya, después forma sílabas,
para formar palabras. Para el estudiante la letra aislada no representa nada que pueda anclar este proceso con alguna experiencia personal.
Al intentar leer se encuentra confundido porque deletrea y/o silabea; se le dificulta estructurar las palabras porque solo identifica el sonido o el peor de los casos, el nombre de la letra.
De acuerdo a la actividad mental que se requiere para dirigir al estudiante al dominio de la lectoescritura sólo hay dos clases de libros: los activos y los pasivos.
La memorización por la repetición, sin análisis limita el aprendizaje.
El aprendizaje por el análisis genera el desarrollo de las habilidades del pensamiento.
El fracaso en la lectura, pilar del autodidactismo, es originado por el manejo de un mal método o el mal manejo de un buen método.
El método de marcha analítica promueve en su proceso la estimulación y manifestación del pensamiento hipotético, lógico, concreto, abstracto, jerárquico, estratégico, analítico y sintético.
Todo aprendizaje lleva una secuencia lógica y ordenada que facilita el conocimiento; respetar las leyes de la mente es el reto del docente sin olvidar que el conocimiento y el pensamiento son universales.